¿Qué es la Web 3.0?

Internet es posiblemente la revolución tecnológica más importante en la historia de la humanidad.

Aunque la industria ha evolucionado considerablemente desde sus inicios, su etapa actual es similar a la industria automotriz de 1920.

Es decir: Una tecnología que ha cambia el mundo por completo y existido durante los últimos 20 años.

El Internet de Tim Berners-Lee iba a ser “un medio de colaboración, un lugar para reunirse, leer y escribir”. Un sistema informático inter conectado diseñado para que los científicos compartieran experimentos pero que pronto fue dominado por AOL, Compuserve, los primeros Yahoo y otros portales.

La Web 1.0

Esos proveedores de servicios en línea fueron la puerta de entrada a la Web 1.0, en la que las empresas, los individuos y los gobiernos comenzaron a consumir y ocasionalmente publicar contenidos.

Netscape lanzó su navegador web en 1994 y entonces explosiono el mercado de los .com. Finalmente, comenzaron todas las guerras de los navegadores y la implosión de Google, el resto todos lo conocemos.

A diferencia de la Web 1.0, donde, según Graham Cormode y Balachander Krishnamurthy “los creadores de contenido eran pocos.. y la gran mayoría de los usuarios actuaban simplemente como consumidores de contenido”.

La Web 2.0

La Web 2.0 trajo la “web como plataforma” en donde las aplicaciones de software se basan en la Web en lugar de en el escritorio”, según John Battelle y Tim O’Reilly.

Eso permitió que grandes de usuarios comenzasen a participar en la creación de contenidos mediante redes sociales, blogs, sitios compartidos y más.

Los motores de búsqueda y las plataformas de redes sociales impulsadas por contenido generado por el usuario interrumpieron a las industrias de los medios, la publicidad y el comercio minorista.

Como resultado, las empresas gigantes del sector editorial y minorista que no han logrado adaptarse han muerto o están luchando por mantenerse con vida.

El modelo de negocio de Web 2.0 se basa en la participación del usuario para crear contenido nuevo y lograr la mayor cantidad de datos en los perfiles de usuario que más tarde se aprovecharan por la propia empresa o venderán a terceros con fines de marketing.

De hecho, Internet se ha convertido en una tienda de aplicaciones masiva, dominada por las aplicaciones centralizadas en Google, Facebook y Amazon, donde todos intentan crear una audiencia, recopilar datos y monetizar esos datos a través de la publicidad dirigida.

En mi opinión, la centralización y explotación de de los datos, conjunto a su uso sin el consentimiento significativo de los usuarios, está integrado en el modelo de negocio de la Web 2.0.

¿Qué es la Web 3.0?

Hace cinco años, se pensó que la próxima generación de Internet sería la Web Semántica.

Berners-Lee acuñó el término para describir una red en la que las máquinas procesarían el contenido de una manera similar a la humana (es decir, un “cerebro global” donde todos los datos estarían conectados y comprendidos tanto contextual como conceptualmente).

La Web Semántica no se ha llegado a materializar por varias razones. La razón principal es que la tecnología de inteligencia artificial real, conocida como RDF (marco de descripción de recursos) es casi imposible de implementar.

¿Cómo puede una máquina saber la diferencia entre un jaguar (animal) y un jaguar (automóvil)? La única forma de conocer la diferencia es comprender el contexto en el que se describe.

El conectar conceptos y construir taxonomías para cada palabra son tareas sumamente complejas. Tan difíciles que a pesar de que la computadora Watson de IBM invirtió miles de millones de segundos en el avance de esa tecnología, nunca llegó a concretarla.

Aunque no es la Web Semántica imaginada por Berners-Lee. La Web 3.0 es en muchos sentidos un regreso al pensamiento de la web original, un sitio en el donde “no se necesita permiso de una autoridad central para publicar nada, si la existencia de un nodo de control central.. ¡Y sin que exista la posibilidad de un interruptor de apagado!

El auge de las tecnologías como los libros de contabilidad distribuidos y el almacenamiento en la cadena de bloques permitirá la descentralización de los datos y creará un entorno transparente y seguro, superando la centralización, la vigilancia y la publicidad explotadora de la Web 2.0.

La infraestructura descentralizada y las plataformas de aplicaciones desplazarán a los gigantes tecnológicos centralizados y las personas podrán poseer legítimamente la propiedad de todos sus datos.

De hecho, una de las implicaciones más importantes de la descentralización y la tecnología blockchain se encuentra en el área de la propiedad y compensación de los datos.

A medida que avanzamos hacia la Web 3.0 y las tecnologías que la respaldan maduren y se vuelven más escalables, la Web se aproximará al pensamiento de para que se creo Internet en sus primeros inicios.

Sin duda, Berners-Lee, no previó que los gigantes de Internet dominarían la web y se convertirían en propietarios y especuladores de nuestros datos.

Las interrupciones crónicas que se han convertido en la norma de la Web 2.0 desaparecerán a medida que la descentralización también haga las comunicaciones más transparentes, opcionales y de igual a igual, lo que permitirá a las personas tomar posesión de su valioso tiempo.

En resumen, la Web 3.0 nos debería brindar una Internet más justa al permitir que el individuo sea soberano sobre su propiedad. La verdadera soberanía implica poseer y poder controlar quién se beneficia del tiempo y la información de cada uno.

El protocolo blockchain descentralizado de la Web 3.0 debe permitir a las personas conectarse a una Internet donde puedan poseer y recibir una compensación adecuada por su tiempo y datos.

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