Topología de la violencia por Byung-Chul Han
Topología de la violencia por Byung-Chul Han

Uno de los filósofos más leídos de la actualidad considera el cambio de la violencia de lo visible a lo invisible, de la negatividad al exceso de positividad.

Algunas cosas nunca desaparecen, la violencia, por ejemplo. La violencia es ubicua e incesante pero variable, variando su forma externa de acuerdo con la constelación social en cuestión.

En Topología de la violencia, el filósofo Byung-Chul Han considera el cambio de la violencia de lo visible a lo invisible, de lo frontal a lo viral a lo autoinfligido de la fuerza bruta a la fuerza mediada, de lo real a lo virtual.

La violencia, nos dice Han, ha pasado de lo negativo (explosivo, masivo y marcial) a lo positivo, ejercido sin enemistad ni dominación.

Esto, dice, crea la falsa impresión de que la violencia ha desaparecido. Anonimizada, desubjetivada, sistémica, la violencia se oculta porque se ha vuelto una con la sociedad.

Han primero investiga la macro-físicamanifestaciones de violencia, que toman la forma de negatividad, que se desarrollan a partir de la tensión entre uno mismo y el otro, interior y exterior, amigo y enemigo.

Estas manifestaciones incluyen la violencia arcaica del sacrificio y la sangre, la violencia mítica de los dioses celosos y vengativos, la violencia mortal del soberano, la violencia despiadada de la tortura, la violencia incruenta de la cámara de gas, la violencia viral del terrorismo y la violencia verbal.

Luego examina la violencia de la positividad, la expresión de un exceso de positividad, que se manifiesta como superación, superproducción, supercomunicación, hiperatención e hiperactividad.

La violencia de la positividad, advierte Han, podría ser incluso más desastrosa que la de la negatividad. La infección, la invasión y la infiltración han dado paso al infarto.

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