¿Por qué Divertirse es el Secreto para una Vida más Saludable?

Esta charla TEDx fue presentada por Catherine Price y trata sobre cómo tener diversión no solo es agradable, sino que también es esencial para la salud y la felicidad.

Price propone una nueva definición de diversión, lo que ella llama la “verdadera diversión” y comparte formas fáciles y respaldadas por evidencias para tejer la alegría, el flujo y la conexión en la vida cotidiana.

Transcripción

¿Qué parece ser mucho más difícil de lo que en realidad es? Sentirse realmente vivo. Lo que quiero decir es que constantemente estamos haciendo algo o, al menos, estamos en el móvil, pero no necesariamente estamos viviendo.

Nos mantenemos ocupados hasta quedar agotados y nos estamos marchitando. Nos sentimos muertos por dentro y, en cierto modo, lo sabemos. Creo que es uno de los motivos del porqué nos mantenemos tan ocupados y distraídos. Pero no sabemos qué hacer al respecto.

Estoy aquí para decirles que encontré la solución: tenemos que divertirnos más. (Risas) (Aplausos) Tal vez piensen que ya se divierten mucho, y eso se debe a que, en nuestra forma de hablar, usamos la palabra “diversión” para describir lo que hacemos en el tiempo libre, incluso si no lo disfrutamos o si es una pérdida de tiempo.

Por ejemplo, pasamos tiempo en redes sociales “por diversión” a pesar de que, frecuentemente, terminamos sintiéndonos culpables. Decimos: “Me divertí mucho, deberíamos repetirlo pronto”, (Risas) cuando hacemos algo que no fue tan divertido y que no queremos volver a hacer jamás.

Pero no es nuestra culpa que usemos sin cuidado la palabra “diversión”, pues incluso el diccionario no lo explica del todo bien y dice que la diversión es entretenimiento o disfrute, o placer despreocupado. Es para niños y se encuentra en el área de juegos. Así parece algo frívolo y opcional.

Pero si piensas en tus propios recuerdos de esos que nunca olvidas porque fueron realmente divertidos —haz memoria— y que describirías como, perdón por la terminología científica, “tan divertidos”, se van a dar cuenta de que hay algo más.

He recopilado historias así de personas de todo el mundo y es sorprendente porque cuando las personas hablan de los momentos en que más se divirtieron, cuentan algunos de los recuerdos más alegres y preciados de su vida. Así que, en realidad, la diversión no es solo un placer despreocupado, no es solo para niños y definitivamente no es algo frívolo.

En cambio, la diversión es el secreto para sentirse vivo. Así que hoy quiero proponerles una nueva y más precisa definición de la diversión. Quiero demostrarles por qué es increíblemente buena para nosotros y también recomendarles qué pueden hacer, desde ya, para que sientan su poder y lo usen en su beneficio. Empecemos con el hecho de que la diversión es un sentimiento, no una actividad. Eso es importante porque muchas veces, cuando pregunto “¿qué es divertido?“, me dicen las actividades que disfrutan hacer.

Cosas como “bailar es muy divertido”, o “esquiar es más divertido”, qué sé yo. “Jugar pickleball es divertido”. Es como si todos pensaran que el pickleball es divertido. (Aplausos y risas) Claro, el pickleball puede ser divertido, pero todos hemos sentido que algo anda mal y lo que pensábamos que sería divertido, al final no lo fue.

Y cuando pensamos que algo no iba a ser divertido, fue increíblemente divertido. Nos toma por sorpresa. Es muy fácil reconocer a alguien que se está divirtiendo porque cuando una persona se divierte, irradia luz. Aquí estamos mi esposo y yo divirtiéndonos, juntos.
Unos presidentes divirtiéndose, juntos.El arzobispo Desmond Tutu y el dalái lama divirtiéndose, juntos.

De hecho, parece que muy seguido, casi de manera constante, (Risas) se divertían juntos. (Risas) Como pueden ver en esas fotos, la diversión genuina produce una intensa sensación de luminosidad y alegría. Resplandece. Cuando mi hija tenía 5 años, le pregunté de qué color sería la diversión. “Como la luz del sol”, dijo. ¿Y qué es esta luz del sol?

¿Qué es el sentimiento de la diversión? Qué interesantes son las historias de diversión que me cuentan: todos dicen algo tan diferente y a veces, bastante mundano, pero todos emanan la misma energía. Hay tres factores que se repiten de manera constante a tal punto que creo que forman una nueva definición, mucho más precisa que la del diccionario.

Esos tres factores son tener ganas de jugar, conectar y dejarse llevar. Tener ganas de jugar no quiere decir que tienen que jugar o, Dios no lo quiera, fingir que juegan, sino que hagan lo que hagan, que sea con una actitud despreocupada y sin que les importe tanto el resultado. Olvídense del perfeccionismo. Cuando nos divertimos, bajamos la guardia y nos dejamos de tomar tan en serio.

Conectar alude a tener una experiencia especial y compartida. Creo que, en ciertas circunstancias, es posible divertirse solo y conectar con uno mismo, con el entorno o con la actividad. En la mayoría de las historias de diversión, las personas se divierten más cuando están acompañadas. También le pasa a los introvertidos. Dejarse llevar es cuando estamos tan absortos y concentrados en hacer algo que perdemos la noción del tiempo.

Piensen en un atleta, en pleno juego, o en un músico cuando está tocando. Es cuando nos concentramos. Pueden dejarse llevar sin divertirse, como si discutieran, pero no pueden divertirse si no se dejan llevar. Esos tres factores se sienten bien por sí solos, pero cuando los tres coinciden, algo mágico sucede: nos divertimos. Y no solo se siente bien, también es buena para nosotros. Es increíblemente buena para nosotros que creo que la diversión no solo es el resultado del desarrollo humano, sino la causa. Por ejemplo, la diversión nos llena de energía.

Cuando alguien me cuenta sus historias de diversión, irradia luz, como si una llama ardiera en su interior y la energía y el calor que transmite, se contagia. Tantas cosas en la vida nos agotan, pero la diversión nos llena. Nos hace estar aquí y ahora. Muchos hacemos de todo por estar más presentes, hacemos yoga, meditamos y todo eso está bien, pero la diversión implica dejarse llevar, esto significa que cuando nos divertimos, estamos en el aquí y ahora. No hay otra forma de que suceda. La diversión también nos une.

Vivimos en un mundo muy polarizado y todos sabemos que hay muchos serios problemas. Cuando nos divertimos con otros, no vemos el partido político, la nacionalidad o la religión. Conectamos como seres humanos. Hay que reconocer que ese es el primer paso para trabajar juntos y resolver los serios problemas del mundo. También nos hace más saludables.

Estar solos y estresados, como nos ha pasado en estos últimos dos años, trae cambios hormonales y aumenta las posibilidades de enfermarnos. Cuando nos divertimos, nos relajamos y, socialmente, conectamos más, lo que tiene un efecto positivo en la salud. Me sorprende pensarlo así, pero divertirse es como una intervención médica.

Por último, la diversión es felicidad. Todos buscamos, desesperadamente, ser felices. Bajamos apps para la felicidad y leemos sobre esta, pero cuando nos divertimos, estamos felices. Esto me hace pensar que el secreto para la felicidad duradera quizás es divertirnos más, cada día.

¿Cómo lo logramos? ¿Cómo divertirnos más? Bueno, para empezar no hagan lo que dicen los artículos de revistas sobre cómo divertirse más. No me lo estoy inventando, pero leí unos que sugerían cosas como “rostiza un pavo” “pongan un altar a sus seres queridos que ya no están”, “vean un documental sobre el cambio climático”. Y mi favorito: “decora tu mesa con calabazas”. Qué malas sugerencias. Si quieren divertirse más, enfóquense en los ingredientes, hagan todo por tener ganas de jugar, conectar y dejarse llevar.

Unos consejos: limiten las distracciones para dejarse llevar con mayor facilidad. Las distracciones no los dejan fluir e impiden que se diviertan. ¿Qué los distrae más, últimamente? Gracias. Era una pregunta retórica, sí es el celular. Escribí un libro que se llama Cómo cortar con tu móvil, y tengo opiniones firmes al respecto, pero puedo asegurarles que no se van a divertir si no sueltan el celular.

Los reto a que lo dejen fuera de su alcance lo más que puedan. Esto nos lleva a mi segunda sugerencia: podemos conectar más si, en la vida real, interactuamos con otras personas. Pasamos tanto tiempo en el celular para evitar interactuar y pasar tiempo con otras personas, en la vida real. Les aseguro que vale la pena y no es tan difícil como parece.

Así se hace: primero hagan contacto visual con alguien. Vean a los ojos, no en medio de la frente, no están en una videoconferencia. (Risas) Digan “hola”. Y si la otra persona les corresponde el saludo, se presentan. Si hasta ahí van bien, podrían preguntarle algo que la haga pensar, pero nada demasiado personal ni intimidatorio: ¿Qué te gusta? o ¿qué te alegró el día? Les sorprendería lo bien que conectar nos puede hacer sentir.

Si conectan, podrían intentar mi tercera sugerencia: encontrar la oportunidad de rebelarse para aumentar las ganas de jugar. No tiene que ser algo tan radical como lo que hizo James Dean, más bien una desviación juguetona. Hay que descubrir cómo romper las reglas de la adultez responsable y de darte permiso de divertirte.

Una mujer me contó que se divirtió como nunca un viernes en la mañana. Ella y sus amigas no fueron a trabajar, dejaron encargados a sus hijos, guardaron unas bebidas en sus bolsos y a las 10:30 am se escaparon al cine a ver “El club de las madres rebeldes”. (Risas) Por último, ¿qué pueden hacer hoy mismo para comenzar a divertirse más? [Rostizar un pavo] Bromeo. (Risas) Darle prioridad.

Parece obvio, pero no nos divertimos lo suficiente porque no es una prioridad. Que nuestra a diversión sea la última de nuestras preocupaciones dice mucho. No se trata de que anoten en el calendario “sábados, de 4 pm a 6 pm, divertirme”. Así nunca se van a divertir, garantizado.

Pero si saben que suelen divertirse cuando están con cierta persona, esfuércense en pasar más tiempo juntos.

Si hay una actividad con la que tienen ganas de jugar, conectan y se dejan llevar, dedíquenle tiempo. Vean la diversión como algo importante porque, de hecho, lo es. Llevo unos años poniéndolo en práctica y no deja de asombrarme el impacto que la diversión ha tenido en mi vida.

Soy más creativa, más productiva, más resiliente. Me río más. El preocuparme por mi diversión me ha hecho una mejor esposa, mejor madre y mejor amiga. Me ha convencido de algo de lo que también espero convencerlos.

Resulta que mi hija tenía razón: la diversión es como la luz del sol. Es una destilación de la energía de la vida. y entre más nos divirtamos, más vivos nos vamos a sentir.

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